martes, 30 de diciembre de 2014

De leer a interactuar con iBooks y iPad



Los estudiantes de hoy han crecido con la tecnología. El iPad, el iPod y la computadora  forman parte
de sus vidas. Por eso necesitan unos libros de texto adaptados a su forma de aprender.



De leer a interactuar Los libros de texto han cambiado.

Lo nunca leído en libros de texto.

Las editoriales más importantes del sector educativo han creado muchos libros de texto específicamente para iBooks, por lo que aprovechan todas las posibilidades del Mac. Los alumnos pueden explorar una cronología dinámica sobre el antiguo Egipto, girar un glóbulo rojo en 3D o hacer un cuestionario interactivo de repaso. Solo tienen que hacer clic para consultar la definición de las palabras que no conozcan. Pueden resaltar o subrayar texto, tomar notas rápidas y crear fichas de estudio para repasar. Ahora estudiar es un proceso interactivo que va mucho más allá de las palabras escritas. 
Las palabras cobran vida Libros de texto que van más allá del texto.




En los libros de texto de iBooks, la tecnología Multi‑Touch es como una varita mágica: cuando tocas una animación, parece que va a salirse de la pantalla. Y puedes girar los objetos en 3D con el dedo.


Imágenes en 3D


Los lectores pueden tocar los objetos en 3D para interactuar con ellos. Por ejemplo, en lugar de ver un corte transversal del cerebro, pueden mover una imagen en 3D para observarla desde cualquier ángulo. iBooks Author permite ajustar el fondo, así como decidir si el lector podrá rotar los objetos libremente o moverlos solo en horizontal o vertical.



lunes, 22 de diciembre de 2014

Pasar unas divertidas vacaciones en casa

Ahora que los niños se quedan con sus padres más tiempo y no se programó salir de la ciudad, es importante planear actividades para compartir con ellos y desarrollar al mismo tiempo diferentes aspectos en los niños.
Aquí les dejamos algunas ideas de lo que pueden hacer con sus niños en estas vacaciones.

Juegos que desarrollan la motricidad del niño y bebé- Juegos que estimulen las habilidades motoras (bicicleta, pelotas, comba y cuerda) Dibujar (animales, cuentos, momento familiar y paisajes). Colorear con distintos tipos de pintura (lápiz de color, cera, témpera). - Recortar y pegar (revistas, fotos, papel china, cartulina, rollos de papel higiénico). - Modelar plastilina, masa de pan y arcilla. - Montar en bicicleta sin las rueditas. - Aprender a caminar en patines- Caminar, correr y saltar, por la playa y, campo - Jugar "La papa caliente". - Caminar en contacto con la naturaleza.

Actividades infantiles para el desarrollo intelectual del los niños y bebés- Escuchar cuentos o historias. - Escuchar música. - Leer imágenes (para aumentar su vocabulario). -l cuentos sencillos. - Inventar, dibujar y escribir (poesías, cuentos, cartas a los amigos). - Adornar folios usando variados materiales. - Jugar a la 'cadena' de palabras. Ejemplo: a un grupo de tres o más niños, uno dice una palabra, el siguiente dice la palabra del anterior y añade otra, etc. Va abandonando el juego el niño que no consiga añadir palabras nuevas. - Jugar al ahorcado. - Jugar al "Veo-Veo". - Inventar frases de 3, 4, 5, o más palabras. - Jugar a emparejar cartas o fichas. - Jugar con los números. - Jugar a parchís, la oca, las tres en raya, dominó, y a otros juegos de mesa- Montar un puzzle gigante entre todos de la familia Dormir mucho.Natación: anima a tu hijo a nadar. Es un deporta emuy completo, tanto física como psicológicamente.Hablar mucho con los padres, amigos, familiares, vecinos, haciendo hincapié en: escuchar; esperar turno para intervenir; pedir por favor, saludar; pronunciar las palabras correctamente; formar frases bien estructuradas; relatar hechos e acontecimientos. Y seguramente habrá muchas otras que ustedes pongan en práctica que desarrollen la creatividad de los niños. No se vale estar pegados a los videojuegos.¡Felices Vacaciones!



sábado, 22 de noviembre de 2014

¿Qué son los disfraces matemáticos en CIME?


La invención de disfraces en las escuelas CIME ha sido una demostración del dominio que tienen los alumnos en el manejo de los signos de las operaciones fundamentales para construir resultados. Por lo general les enseñamos a sumar, restar, multiplicar y dividir como una mera mecanización, o sea que no hay la finalidad de que el alumno utilice lo aprendido para resolver problemas cotidianos o, mejor aún, que invente problemas relacionados con la vida real.
Los alumnos, al inventar disfraces, ya están jugando a acomodar signos para obtener un determinado resultado. Por ejemplo:
18-9+4+25 -29 =15
El alumno acomoda cantidades al mismo tiempo que realiza el cálculo mental, de esta manera va obteniendo subtotales que lo llevan a un resultado propuesto por él mismo. Puede seguir operando de acuerdo a su capacidad de retención, pues tiene que tener presente el último resultado para poder agregar otra u otras cantidades. No hay límites de términos para inventar un disfraz, tenemos otro ejemplo:
30 x 50 + (1/2 de 6) - (25% de 4000) - (1/2 de 6) - (25% de 1000) - (25% de 200) - 196 = 4
Podemos observar que se está haciendo un manejo muy seguro del 25% de diferentes cantidades, y aunque el proceso es bastante largo, el resultado es muy pequeño. Este disfraz es de un alumno de sexto grado, y nos damos cuenta de que no le fue tan importante el resultado, sino el proceso matemático para llegar al final. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Aprender a confiar en los niños

Aprender a confiar en los niños

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La presión social es uno de los mayores obstáculos para establecer una crianza conectada y consciente. Un reto olímpico a superar en la crianza consiste en darnos cuenta y superar el modo en que dependemos y la intensidad con que nos afectan las opiniones externa. Es un desafío mayor, registrar lo discapacitados que nos encontramos como progenitores para tomar decisiones propias, escuchando la voz del corazón, siguiendo la propia intuición en conexión con las señales que nos da nuestro hijo -quien es siempre un libro abierto- al margen de lo que digan profesionales sanitarios, expertos u opinólogos de oficio (que si ya es muy grande para pegarse a la teta… que si es hora de que ese bebé duerma en solitario o nunca lo sacarás de tu cama… que si hay que darle una nalgada… que si mándala a la silla de pensar o esa niña se convertirá en un monstruo… que si lo consientes demasiado lo vas a malcriar…). Opiniones a menudo brindadas con buenas intenciones pero que interfieren en la posibilidad de que los padres logren escucharse a sí mismos y escuchar a sus hijos estableciendo interacciones saludables capaces de proteger y fomentar el sano desarrollo de sus peques.
La confianza en la capacidad de autorregulación de los niños ha sido profundamente minada poruna civilización adultocentristas que impone ritmos y exigencias alejadas de las necesidades naturales de las criaturas. Una cultura en la que circula mucha información falsa sobre las reales necesidades del niño, organizada sobre mitologías, idearios que engendran perspectivas erradas acerca de lo que podemos o no esperar en cada momento evolutivo de los peques. Una sociedad que nos aleja de la intuición y la sabiduría ancestral desde donde siempre sabemos cómo actuar (si el bebé llora el impulso primario nos mueve a consolar, en lugar de dejarlo llorando “para que no se malcríe”, etc.). Un mundo que nos ha condicionado a entender a los niños como seres inherentemente malos (nacen con el pecado original, etc.), o como pequeños tiranos o monstruos a quienes debemos doblegar para que no se conviertan en seres perversos. Una civilización atravesada por el abuso de poder impuesto desde el más fuerte hacia el más débil, que nos hace valorar a los niños como seres inferiores, a quienes debemos dar sistemáticamente órdenes, pegar, gritar, castigar…, en lugar de explicar, informar con paciencia, siempre respetando su integridad como personas. Resignificar la mirada que hemos construido sobre la infancia, para comenzar a validar y confiar en la bondad y las capacidades de las criaturas, exige un cambio de paradigma.
Para saber qué hacer a la hora de criar, bastaría con confiar en los pedidos del niño. Cuando necesita brazos, mirada, atención, presencia segurizante, aceptar y valorar como reclamos legítimos en lugar de creer que lo hace para manipular (porque los niños son pequeños tiranos) Bastaría con confiar en las pistas que nos dan cuando están listos para dejar el pañal o dormir en su propia habitación, en lugar de que sea el pediatra, la suegra o el psicólogo el que marque el momento. Bastaría con hacer el esfuerzo de empatizar y conectar para saber que están cansados, molestos, asustados, necesitados de consuelo en lugar de creer que lo hacen por malcriados o para manipular. Metódicamente, desoímos los mensajes transparentes que nos dan nuestros hijos, al tiempo de que se nos hace muy fácil plegarnos a las creencias o exigencias que impone la presión social.
La pregunta que necesitamos hacernos los adultos, es ¿por qué no somos capaces de confiar en el niño? Probablemente la causa se remita a la propia infancia carente de amparo y maternaje amoroso.
Cuando no contamos con un lugar emocional desde donde notar que es legítimo amar y confiar incondicionalmente en el niño, cuando no encontramos referentes de maternaje amoroso e incondicional en nuestra propia infancia, nos cuesta sentir y aceptar que la criatura actual a nuestro cargo pide lo que legítimamente necesita. Entonces siempre habrá un otro (experto u opinólogo) que tiene la respuesta.

jueves, 6 de noviembre de 2014

¡Bienvenidos los cambios!

Para crecer como personas y ser más felices hemos de abrazar y aprovechar los cambios de rumbo, a veces bruscos, que surgen en nuestra vida. Temerlos es contraproducente y paralizante. Evitarlos, es imposible.
EPA/CHRISTOPHER JUEEPA/CHRISTOPHER JUE
Cuando el viento y las olas cambian de dirección o se agitan hay que ajustar las velas y dar un golpe de timón. Intentar que el barco permanezca igual o no hacer nada para adaptarse a la nueva situación, sólo aumenta la zozobra y el riesgo de naufragar.
Algo similar ocurre en la vida de las personas, cuando se avecinan o producen cambios importantes, según Miriam Rocha Díaz, psicóloga clínica y docente del Instituto Terapéutico de Madrid, ITEMA.
“En general cualquier cambio produce incertidumbre porque implica una modificación en las contingencias o circunstancias de nuestro entorno a las que estamos acostumbrados. Y la incertidumbre genera cierto temor, al menos al principio, hasta que volvemos a conocer y a tener control sobre la nueva situación”, explica Rocha.
Según esa psicóloga especializada en modificación de la conducta, “lo que conocemos nos tranquiliza (al saber cómo debemos actuar), pero lo que se desconoce, inicialmente, resulta amenazante porque puede ser potencialmente negativo, al menos hasta que se demuestre lo contrario”.
“Todo cambio nos genera cierto miedo o activación porque nos obliga a adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno. Ese temor puede aumentar si, además, el cambio se vislumbra negativo, pues habrá que prepararse para seguir adelante en circunstancias peores a las precedentes, lo cual supone un coste adicional para la persona: emocional, físico, en calidad de vida, bienestar y seguridad…”, asegura la psicóloga.
“Pero incluso aquellos cambios que consideramos que serán algo beneficioso y deseamos emprender suelen generar ese desasosiego o activación interna pues, aunque sospechamos que el desenlace será positivo, siempre existe ese factor de “riesgo” ante la decisión de dejar algo conocido por algo nuevo, e incertidumbre ante el resultado”, añade la experta de ITEMA.
Además –según Rocha- adaptarse a un cambio buscado o sobrevenido siempre cuesta un esfuerzo, que será mayor o menor, dependiendo de diversos factores, como las circunstancias externas a la persona, los recursos de afrontamiento que haya desarrollado y si dispone de apoyos que le ayuden en el proceso de adaptación.

Afrontar en vez de evitar

“La mejor actitud ante un cambio es enfrentarse a él de forma activa, en lugar de evitarlo”, explica la psicóloga clínica.
“Evitar es dar la espalda a los problemas, en mirar hacia otro lado como si así fueran a desaparecer, pero en la mayoría de las ocasiones, los problema no se resuelven solos y no siempre hay otros que puedan solucionarlos, por lo que es mejor esforzarse por abordarlos uno mismo”, aconseja Rocha.
En cambio, “afrontar de forma activa consiste en mirar al problema de frente y buscar soluciones. Esto se puede hacer de forma más o menos racional y planificada y con más o menos garantías de éxito, según cada persona y en función de si se utiliza métodos de toma de decisiones estructurados”, añade.
Aceptar y enfrentarse a los cambios, circunstancias y decisiones como una parte de la vida “nos ayuda a disfrutar de los logros y consecuencias positivas que se deriven de ellos, mientras que evitarlos nos convertirá en objetos a expensas de los factores externos”, según Miriam Rocha.
“A medida que nos exponemos a situaciones que requieren estrategias de afrontamiento para salir hacia adelante vamos aprendiendo, pero si eludimos esas circunstancias, nunca aprenderemos nada y siempre nos veremos abrumados por los problemas, las decisiones a tomar y las responsabilidades a asumir”, señala la experta.
Esta psicóloga ha comprobado que “ante la incertidumbre que genera el cambio, solemos anticipar sus resultados, pero muchas de esas anticipaciones son erróneas y, cuando se fundamentan en nuestros miedos, nos pueden bloquear, dejándonos anclados en lo que ya conocemos o a expensas del vaivén de las circunstancias”.
“Hay que perder nuestros miedos, descubriendo nuestras capacidades y aprendiendo que en la mayoría de ocasiones aquello que temíamos no se cumple”, señala.

Visión realista y positiva

Según la psicóloga, “también será de gran ayuda adoptar una actitud realista y positiva, entendiendo el cambio como parte de la vida y no como un obstáculo insalvable, en vez de repetirnos a nosotros mismos ideas negativas y anticipaciones catastrofistas que nos impedirán analizar adecuadamente la situación y reaccionar ante ella del modo más beneficioso”.
“Lo que está claro es dejar que nuestros miedos nos paralicen puede cortarnos mucho las alas e impedirnos descubrir lo que otros modos de vida (situaciones, parejas, trabajos…) nos deparan”, remata Rocha.
Para el psicólogo  Guillermo Leone, docente del Centro Gestáltico San Isidro, CGSI, en Buenos Aires, Argentina, perder el miedo al cambio es un modo de apostar en pro de la felicidad, algo que no es fácil, pero sin embargo es posible.
Según Leone, el ser humano trata de vivir según la ley del menor esfuerzo y un cambio le obliga a reconfigurar el mundo conocido; cada persona “tiene mapas o interpretaciones del mundo que conoce y cambiar le obliga a hacer una nueva cartografía, lo cual requiere un gran gasto de energía”.
“Todo corte o cambio en la vida, como dejar un trabajo, un vínculo o cualquier actividad que nos saque de nuestro día cotidiano, representa un triple duelo: “por lo que tuve y ya no tengo, por mi cotidianeidad presente y por lo que soñé y ya no será”, ha explicado este profesional.
Según este psicólogo, el miedo al cambio tiene una raíz fisiológica que se implanta al nacer, ya que “en el vientre materno nuestras necesidades están satisfechas, no sentimos hambre ni presiones y todo es armonía y, de golpe, nos sentimos oprimidos y atravesamos una experiencia extrema: el parto”.
El profesor del CGSI señala que “el bebé sufre la compresión del nacimiento, que queda grabado en su memoria como un prototipo fisiológico del cambio”.
Más adelante, cuando ya somos jóvenes o adultos, sentimos angustia ante los cambios porque nuestro cuerpo recuerda aquella primera experiencia angustiante de la angostura del canal del parto, y experimentamos “otros concomitantes fisiológicos como la falta de aire, el nudo en la garganta, la opresión en el pecho y la aceleración del ritmo cardíaco”, de acuerdo a Leone.

Fuente: http://www.efesalud.com/noticias/bienvenidos-los-cambios/

lunes, 13 de octubre de 2014

"La Revista" Colegio Weston

Con mucho gusto les presentamos el primer número de "La Revista" del Colegio Weston sección primaria.
Esta revista se realizó con la colaboración de los alumnos de 6to Grado, y los profesores de tecnología y español.
Esperamos que sea de su agrado y estaremos abiertos a leer y escuchar sus comentarios.

¡Disfrútenla!

Click aquí para hojear la revista.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Niños y asertividad, una buena dupla

Niños y asertividad, una buena dupla
Carina CaboDoctoranda y Prof. Cs. de la educación Prof. en Filosofía, Psicología y Pedagogía. Diplomada y Esp. en Gestión educativa.
 La asertividad es la capacidad de saber responder en el o y en la forma correcta. Una persona tiene una conducta asertiva cuando defiende sus propios intereses y expresa sus opiniones libremente y no permite que los demás se aprovechen de ella.
La ventaja de ser asertivo es que puede obtenerse lo que se desea sin ocasionar trastornos a los demás. Siendo asertivo se puede actuar a favor de los propios intereses sin sentirse culpable o equivocado.
Cómo ayudar a un niño para ser asertivo:
- Enseñarle a manifestar sus sentimientos y pensamientos, expresando comprensión hacia las posturas, sentimientos y demandas de los otros.
- Aprender a pedir favores, expresando el problema para ser modificado
- Saber expresar sus sentimientos en el lugar y momento oportuno y, además, gratitud, afecto y comprensión a quien corresponda
- Reforzar las capacidades. Cuando el niño se comporte de forma correcta, es adecuado dirigir un halago hacia él: "muy bien, has demostrado que eres capaz para controlar la situación y decidir por ti mismo"
Los adultos son quienes deben transmitir seguridad, confianza en que el problema tiene solución y tienen que ser los primeros en ayudarlos. Los niños serán asertivos cuando sus padres estén seguros de sí mismos y confiados en su autoridad.
Para ayudarlos, es necesario rescatar la inteligente emocional, la habilidad para percibir adecuadamente las emociones, propias y ajenas; es decir destacar el conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que inciden en nuestra conducta, en nuestras reacciones; es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones.
Si bien la escuela, en general, tiene tendencias reproductivistas, esto es, repetir contenidos y metodologías año tras año, muchas veces descontextualizados, hay formas de colaborar, al menos desde cada lugar, por pequeño que fuere, para el desarrollo de la inteligencia emocional.
La estimulación precoz es considerada muy importante en el desarrollo de las habilidades cognitivas. Dichos estímulos se transformarán en significaciones aportando a la mejora de las posibilidades de cada uno y a ser flexible ante el mundo.
Algún camino para lograrlo podría ser: percepción de las necesidades, de las motivaciones e intereses de los alumnos, ayudarlos a que establezcan objetivos personales, facilitar a los procesos de toma de decisiones y responsabilidad personal, orientación personal, establecimiento de un clima emocional positivo, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la autoconfianza.
Para ello el docente deberá conocer y reconocer las emociones de los alumnos, ayudar a gestionar la emocionalidad, prevenir conductas de riesgo, desarrollar la resiliencia, adoptar una actitud positiva ante la vida, prevenir conflictos interpersonales y mejorar la calidad de vida escolar.
Para conseguir esto quizás hace falta la figura de un nuevo docente o tutor, con un perfil distinto al que estamos acostumbrados a ver comúnmente, que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Deberá convertirse en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje para sus alumnos.
La innovación no es tarea fácil. Sin embargo, aferrarse a viejas ideas o planificaciones que ya no aportan nada, llevarán al camino de la rigidez e inflexibilidad. Por tanto tomar postura en este sentido, permitirá tener libertad de jugar con las ideas y materiales, incluso con cosas irrelevantes o fantasías.
Pero el desarrollo de la inteligencia emocional no es sólo una tarea de la escuela, sino que depende, también, del ámbito familiar en el que se encuentran los niños.
Los padres pueden ayudar a: identificar debilidades y conflictos internos; reconocer y controlar las propias emociones y sentimientos, desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias, promover el cambio y la transformación personal, generar o aumentar capacidades y competencias, alentando a sus hijos en lo que les gusta; encontrar formas de enfrentar temores, ansiedad, ira, tristeza, soledad, culpa, vergüenza y ayudarlos a crecer aprendiendo a enfrentar las crisis.
Familia y escuela podrán confluir a formar en los niños confianza en sí mismos, curiosidad por descubrir y fomentar la sensación de sentirse capaces de hacer, de comunicar lo que piensan y sienten.
Hay formas de ser en el hogar y en la institución escolar que los niños irán incorporando, especialmente en los primeros años de vida. Padres y docentes, principales responsables de esta etapa, no deben dejar pasar esta oportunidad.

Gente feliz, tiene una alta inteligencia emocional

7 hábitos de la gente con alta inteligencia emocional
El éxito y felicidad de las personas, tanto en relaciones personales, como en todas las áreas de la vida, proviene de su inteligencia emocional, según Harvey Deutschendorf, experto en inteligencia emocional.
Harvey señala que las personas con alta inteligencia emocional suelen obtener mejores resultados debido a 7 hábitos que estos suelen realizar, los cuales se presentaran a continuación:
1.       Se concentran en lo positivo:
Las personas emocionalmente inteligentes han tomado una decisión consciente, que es no gastar demasiado tiempo y energía en los problemas, esto sin ignorar las malas noticias, ya que buscan solucionar los problemas, se concentran en lo que son capaces de hacer y lo que está dentro de su control.


2.       Se rodean de gente positiva:
Las personas con mucha inteligencia emocional no pasan tiempo escuchando a los quejosos y tienden a evitar a las personas negativas.
Las personas negativas son una pérdida de energía y no están dispuestos a dejar que otros agotan su vitalidad.
Incluso las personas negativas aprenden rápidamente a evitar a las personas positivas.
Pasan tiempo con otras personas que son positivas y se ven en el lado brillante de la vida, tienden a sonreír y reír mucho y atraer a otras personas positivas.
Su calidez, apertura y actitud hace que otros los vean más dignos de confianza.


3.       Son capaces de poner límites y ser firmes cuando es necesario:
Aunque su carácter amistoso puede hacer que parezcan presa fácil para algunos, son capaces de poner límites y hacerse valer a sí mismos cuando es necesario.
Demuestran la cortesía y consideración, pero se mantienen firmes al mismo tiempo.
No hacen enemigos innecesarios.
Piensan antes de hablar y se dan tiempo para calmarse si sus emociones parecen llegar a ser abrumadoras.
Respetan sus tiempos y los compromisos y saben cuándo tienen que decir No.

4.       Piensan hacia adelante y están dispuestos a dejar atrás el pasado:
Aprenden de sus errores del pasado y lo aplican a sus acciones en el futuro, nunca ven el fracaso como permanente.

5.       Buscan formas de hacer la vida más divertida, feliz, e interesante:
Ya sea en su lugar de trabajo, en casa, o con amigos; saben lo que los hace felices y buscan oportunidades para ampliar el disfrute.
Sienten placer y satisfacción al ver a los demás felices y realizados, y hacen todo lo posible para alegrar el día de alguien más.


6.       Eligen sabiamente la forma en que gastan su energía:
Son capaces de sobrepasar los conflictos donde se involucran con los demás.
No se aferran a la ira por lo que otros consideran de ellos, en lugar de eso, usan el incidente para crear conciencia sobre la forma de NO dejar que suceda de nuevo.
‘Si me engañas una vez, la culpa es tuya, si me engañas dos veces, la culpa es mía’, es su lema.
Perdonan, no olvidan y es improbable que se aprovechen de ellos nuevamente en el mismo conjunto de circunstancias.

7.       Aprenden continuamente y crecen hacia su independencia:
Son aprendices de por vida, están en constante crecimiento, evolución, abiertos a nuevas ideas y siempre están dispuestos a aprender de los demás. Al ser pensadores críticos, están abiertos a cambiar de opinión si alguien presenta una idea mejor.
Están abiertos a las ideas de los demás y la recolección continúa de nueva información, en última instancia, confían en sí mismos y su propio juicio para tomar la mejor decisión para ellos mismos.


 Fuente: http://www.uniradionoticias.com/noticias/curioso/298999/gente-feliz-tiene-una-alta-inteligencia-emocional-...-enterate.html